jueves, 1 de octubre de 2009

La ventana indiscreta

Esto de la vida de ermitaño no está hecho para mí.

Creo que en la mitad está la virtud y todo es compatible: un rato de soledad para pensar, leer, crear, y otro de sociabilidad, para hablar, salir, inspirarte, pasear, frivolizar... y a quien me diga que le gusta la tranquilidad del campo lo fulmino con la mirada. (Bueno, me gusta para un ratito y nada más. El tiempo suficiente para que se oxigenen mis pulmones y vuelta a la urbe).

Yo necesito GENTE para vivir, el bulle-bulle de las calles, escudriñar por sitios por donde no haya pasado antes, descubrir una nueva cafetería, asomarme a un escaparate, ir a ese estreno, ir yo de estreno... Uhmm, no hay nada mejor para ahorrar que vivir apartada del mundanal ruido. De hecho me estoy planteando que mi fondo (más bien profundo fondo) de armario actualmente no tiene sentido.

Y ante la necesidad de ver caras me asomo de vez en cuando por la cristalera y no sé por qué me siento identificada con esta imagen: un ventanal, la pierna estirada y tooodo el tiempo del mundo para observar.
Y algo así o parecido es lo que veo a través del cristal: A mis vecinos. No hay nada como pasar laaargas horas recostada en el sofá del ventanal para descubrir a tus vecinos. Esos seres que ni sospechabas que tenías dado tu horario laboral habitual, donde tu casa se convierte en el sitio donde vas sólo a dormir.

Ahora sé ya a la hora a la que abre el zapatero, quién se para todas las mañanas a saludarlo, que los estudiantes del primero acabaron los exámenes y lo celebraron con fiestecita; la madre que vive sola con su niño que cumplía años el otro día; los misteriosos que sólo suben la persiana hasta la mitad; el dueño del perro y las dos cacatúas que con sus graznidos hacen que parezca que estás en mitad de la selva...para una peli, vamos.

Y qué gran película








Yo también tengo a un "Lisa" que rompe la monotonía de mis mañanas y me cuida por la tarde.

Pero a pesar de ello, estoy volviéndome igual de gruñona que "Jeff", espíritu inquieto, que no aguanta más la parsimonia con que están transcurriendo los días sin poder actuar y participar en ellos.

Así que la otra mañana me sorprendí probando el zoom de mi cámara y descubrí esta monería abajo en la calle
A falta de zapatos y trapitos que fotografiar...¡Dios mío, miedo me doy!!!

2 comentarios:

Patri dijo...

sabes que al comenzar de leer el psot, pensé en esa película...cámbate y luego alli estaba.

Darling has visto la nueva coleccion de Maria Arellano?. Un abrazo

Anónimo dijo...

pues si que das un poqutin de miedo bonita, a ver que es lo proximo que fotografías, jajajaja
patri de cadiz